Puedes limpiar la encimera, fregar el suelo y dejar el fregadero impecable y, aun así, tener varios rincones de la cocina llenos de suciedad.
¿La razón?
Siempre limpiamos los lugares que vemos.
Sin embargo, la cocina está llena de pequeñas zonas que tocamos todos los días o que acumulan grasa, polvo y restos de comida sin que apenas nos demos cuenta.
No necesitas añadirlas todas a tu limpieza diaria. Pero revisarlas de vez en cuando puede marcar una gran diferencia.
Aquí tienes 8 lugares de la cocina que probablemente limpias mucho menos de lo que crees.
1. La parte superior de los armarios
Si tus armarios no llegan hasta el techo, mira arriba.
Probablemente encontrarás una combinación poco agradable de polvo y grasa.
El problema es que el vapor y las pequeñas partículas de grasa que se producen al cocinar pueden acabar depositándose sobre las superficies. Después, el polvo se adhiere con facilidad.
No hace falta limpiar esta zona todas las semanas, pero sí conviene incluirla periódicamente en una limpieza más profunda.
Retira primero el polvo suelto y después limpia la superficie con un producto adecuado para el material del mueble.
Un truco: una vez limpia y completamente seca, puedes proteger algunas superficies superiores con un material fácil de retirar y sustituir, siempre que sea seguro y apropiado para esa zona.
Así la próxima limpieza puede resultar mucho más sencilla.
2. Los tiradores de los muebles
Los tocamos constantemente.
Mientras cocinamos, después de tocar alimentos, al abrir un cajón para coger un utensilio…
Y, sin embargo, rara vez forman parte de la limpieza habitual de la cocina.
Pasa un paño por los tiradores y presta especial atención a la zona situada justo alrededor de ellos.
En muebles claros quizá puedas ver las marcas fácilmente. En superficies oscuras pueden pasar mucho más desapercibidas.
Utiliza siempre un producto compatible con el acabado del mueble.
3. La goma y los bordes de la puerta del frigorífico
Limpiamos las baldas del frigorífico, pero hay una zona que solemos olvidar: la goma que rodea la puerta.
En sus pequeños pliegues pueden acumularse migas, polvo y restos de suciedad.
Pasa suavemente un paño húmedo por toda la junta y presta atención a los pliegues.
Después sécala bien.
Ya que estás ahí, limpia también:
- el tirador
- los laterales de la puerta
- la parte superior del frigorífico
- el borde inferior
Son zonas pequeñas, pero se ensucian más de lo que parece.
4. Debajo y detrás de los pequeños electrodomésticos
Cafetera.
Tostadora.
Freidora de aire.
Robot de cocina.
Hervidor.
Los limpiamos por fuera, pero ¿cuándo fue la última vez que los levantaste?
Debajo pueden acumularse rápidamente migas, grasa y polvo.
No necesitas mover todos los aparatos cada día. Puedes hacerlo por turnos: cada vez que limpies la cocina a fondo, mueve uno o dos.
Y no olvides la pared o el revestimiento situado detrás de ellos.
Especialmente alrededor de aparatos utilizados para cocinar, puede aparecer una fina película de grasa que no siempre vemos a primera vista.
5. El filtro de la campana extractora
Esta es probablemente una de las zonas más olvidadas de toda la cocina.
La campana trabaja precisamente con el aire cargado de vapor y grasa que se genera al cocinar.
Por eso sus filtros necesitan mantenimiento.
La frecuencia y el método de limpieza dependerán del modelo, así que sigue siempre las instrucciones del fabricante. Algunos filtros metálicos pueden lavarse, mientras que otros tipos necesitan sustituirse.
Si hace muchísimo tiempo que no revisas el tuyo, merece la pena echarle un vistazo.
Y aprovecha para limpiar también la superficie exterior de la campana.
6. Los bordes y juntas de la encimera
A simple vista la encimera puede parecer perfectamente limpia.
Pero observa con atención:
- la unión con la pared
- alrededor del fregadero
- las esquinas
- las juntas
- alrededor de la placa de cocina
En estos pequeños espacios pueden quedarse migas, restos de alimentos y grasa.
Un cepillo pequeño adecuado para limpieza puede ayudarte a llegar a zonas estrechas donde un paño no entra fácilmente.
Eso sí: evita utilizar herramientas abrasivas que puedan rayar las superficies o dañar las juntas.
7. El cubo de basura
Sacamos la bolsa y pensamos que el trabajo está terminado.
Pero el propio cubo también necesita limpieza.
Pequeños derrames, restos de alimentos y líquidos pueden terminar en el fondo o alrededor de la tapa.
Vacía completamente el cubo y limpia:
- el interior
- la tapa
- el borde
- los pedales o mecanismos de apertura
- el suelo situado debajo
Déjalo secar completamente antes de colocar una bolsa nueva.
Muchas veces el mal olor que atribuimos a la basura procede realmente del propio cubo.
8. Debajo del frigorífico y otros muebles
Este es el lugar que probablemente todos sabemos que existe… pero preferimos no mirar.
Debajo de los muebles y grandes electrodomésticos pueden acumularse:
- polvo
- migas
- pelo
- pequeños objetos
- restos de comida
No intentes mover electrodomésticos pesados si no puedes hacerlo de forma segura.
En muchos casos, un accesorio estrecho para aspiradora o una herramienta plana de limpieza permite llegar bastante lejos sin moverlos.
Si el electrodoméstico necesita desplazarse para limpiarlo correctamente, consulta las indicaciones del fabricante y asegúrate de hacerlo de forma segura.
No necesitas limpiar estos 8 lugares cada semana
La idea no es convertir la limpieza de la cocina en un trabajo interminable.
Puedes crear una pequeña rotación.
Por ejemplo:
Semana 1: parte superior de los armarios + tiradores
Semana 2: frigorífico + pequeños electrodomésticos
Semana 3: campana + juntas
Semana 4: cubo de basura + zonas debajo de los muebles
De esta forma, solo añades unos minutos a tu rutina habitual y evitas que la suciedad se acumule durante meses.
Porque una cocina limpia no es únicamente una encimera brillante.
Son también esos pequeños rincones que casi nunca miramos.










