Cuando intentamos ahorrar dinero, normalmente pensamos en una cosa:
comprar menos.
Y, en general, es una buena estrategia.
Pero existe otra parte del ahorro de la que hablamos mucho menos.
A veces comprar una cosa adecuada una sola vez puede evitar que sigamos gastando dinero en lo mismo una y otra vez.
No hablamos de llenar la casa de aparatos que prometen solucionar problemas que nunca tuvimos.
Ni de comprar veinte productos para ahorrar unos pocos céntimos.
Hablamos de objetos sencillos que pueden ayudarte a:
usar menos productos desechables,
desperdiciar menos comida,
aprovechar mejor lo que compras,
reducir pequeños consumos innecesarios
o cuidar durante más tiempo las cosas que ya tienes.
Estas son 10 compras para el hogar que pueden tener sentido si realmente encajan con tus hábitos.
1. Paños de microfibra reutilizables
Papel de cocina para limpiar la encimera.
Otro trozo para secar algo.
Otro para limpiar el espejo.
Otro para quitar una pequeña mancha.
Individualmente parece insignificante.
Pero cuando utilizamos productos desechables para prácticamente todas las tareas de limpieza, tenemos que volver a comprarlos constantemente.
Un pequeño conjunto de paños lavables puede sustituir al papel en muchas tareas cotidianas.
Puedes incluso asignar diferentes paños a diferentes zonas:
uno para la cocina,
otro para el baño,
otro para cristales,
y otro para quitar el polvo.
Se lavan y vuelven al armario.
Cuantas más veces reutilizas algo, menos veces necesitas volver a comprar su alternativa desechable.
2. Bolsas reutilizables de silicona para alimentos
Las bolsas desechables son muy cómodas.
El problema es precisamente ese.
Las utilizas.
Las tiras.
Y necesitas otra.
Para alimentos que guardas frecuentemente en la nevera, congelador o incluso para llevar pequeños snacks, una bolsa reutilizable puede ser una alternativa interesante.
La clave está en no comprar un enorme set si después solo vas a utilizar dos.
Empieza con unos pocos tamaños que encajen con lo que realmente guardas habitualmente.
Lávalas, déjalas secar correctamente y vuelve a utilizarlas.
Si utilizas bolsas desechables con frecuencia, un pequeño set reutilizable puede ser una forma sencilla de dejar de comprarlas una y otra vez.
Este pack de Joyoldelf incluye 8 bolsas reutilizables de PEVA que puedes utilizar para guardar diferentes tipos de alimentos, desde snacks y fruta hasta verduras o comida preparada. Su diseño transparente permite ver fácilmente el contenido y la base expandible ayuda a mantenerlas de pie cuando están llenas.
Después de utilizarlas, puedes lavarlas a mano, dejarlas secar completamente y volver a utilizarlas en lugar de recurrir cada vez a una bolsa nueva.
No parece un gran cambio.
Pero muchos pequeños productos de un solo uso desaparecen del presupuesto precisamente así.
3. Recipientes herméticos para conservar mejor los alimentos
Ahorrar en comida no consiste únicamente en encontrar precios más bajos.
También consiste en tirar menos de lo que ya has pagado.
Un paquete abierto que se queda olvidado.
Sobras que no vemos al fondo de la nevera.
Ingredientes que se estropean antes de utilizarlos.
Todo eso es dinero que termina en la basura.
Un conjunto sencillo de recipientes herméticos puede ayudarte a guardar mejor alimentos abiertos y sobras.
Los recipientes transparentes tienen además una ventaja:
ves lo que tienes.
Y cuando ves la comida, es mucho más probable que recuerdes utilizarla.
Si sueles guardar sobras o preparar comida con antelación, un buen juego de recipientes reutilizables puede ser una de esas compras que utilizas constantemente.
Este set de KICHLY incluye 9 recipientes de vidrio de diferentes tamaños y formas, por lo que puedes elegir uno adecuado tanto para pequeñas cantidades como para comidas más grandes. Sus tapas cuentan con cierre hermético y el recipiente transparente permite comprobar rápidamente qué tienes guardado sin necesidad de abrirlo.
Además, los recipientes de vidrio pueden utilizarse en el microondas, horno y congelador siguiendo las indicaciones del fabricante y retirando la tapa cuando corresponda.
Eso sí: ningún recipiente hace milagros. Hay que respetar siempre las condiciones y tiempos de conservación adecuados para cada alimento.
4. Una botella de agua reutilizable
¿Cuántas veces compras una botella de agua simplemente porque saliste de casa sin llevar ninguna?
Una botella hoy.
Otra mañana.
Otra durante un paseo.
El gasto individual es pequeño, por eso apenas lo notamos.
Una botella reutilizable que puedas llenar en casa puede evitar muchas de esas compras impulsivas.
Aquí tampoco necesitas la botella más sofisticada del mercado.
Lo importante es que sea cómoda, fácil de limpiar y que realmente quieras llevarla contigo.
Porque el producto que ahorra dinero no es necesariamente el más barato.
Es el que utilizas suficientes veces.
5. Bombillas LED
Hay compras para ahorrar que dependen mucho de nuestros hábitos.
Esta es algo diferente.
Las bombillas LED utilizan considerablemente menos electricidad que las bombillas incandescentes tradicionales y, además, suelen durar mucho más.
Eso no significa que tengas que tirar mañana todas las bombillas que funcionan correctamente para comprar otras nuevas.
Cuando llegue el momento de sustituir una bombilla, simplemente puedes elegir una alternativa LED adecuada.
Es uno de esos pequeños cambios que puedes hacer progresivamente en casa sin modificar tu rutina diaria.
6. Un tendedero práctico
La secadora es tremendamente cómoda.
Y hay situaciones en las que resulta especialmente útil.
Pero no todas las prendas necesitan pasar siempre por ella.
Cuando el clima y el espacio lo permiten, secar parte de la ropa al aire puede reducir el uso de la secadora y, además, suele ser más suave con muchas prendas.
Un tendedero plegable puede servir para camisetas, ropa interior, prendas delicadas o pequeñas coladas.
Cuando terminas, lo pliegas y desaparece.
Si tienes espacio para tender la ropa, un modelo plegable te permite aprovechar el secado al aire sin tener un tendedero ocupando espacio permanentemente.
Este tendedero de SONGMICS ofrece 18 metros de superficie de secado y puede soportar hasta 18 kg de ropa. También incorpora dos soportes para calcetines y otras prendas pequeñas, aprovechando mejor el espacio disponible.
Cuando no lo necesitas, puedes plegarlo para guardarlo, y su revestimiento resistente a la corrosión permite utilizarlo tanto dentro de casa como en espacios exteriores.
No se trata de dejar de utilizar la secadora.
Se trata de no utilizarla automáticamente cuando no hace falta.
7. Un quitapelusas eléctrico
A veces dejamos de utilizar una prenda no porque esté rota.
Simplemente parece vieja.
Un jersey lleno de bolitas.
Un abrigo con la superficie desgastada.
Una manta que ya no parece tan bonita.
Antes de sustituir algo que todavía está en buenas condiciones, merece la pena comprobar si simplemente necesita un poco de mantenimiento.
Un quitapelusas puede mejorar considerablemente el aspecto de determinados tejidos eliminando esas pequeñas bolitas superficiales.
Eso puede ayudarte a seguir utilizando prendas y textiles que, de otro modo, quizá habrías pensado en reemplazar.
Eso sí, úsalo siguiendo las indicaciones del fabricante y con cuidado en tejidos especialmente delicados.
Cuidar lo que ya tienes también es una forma de ahorrar.
8. Enchufes o regletas con interruptor
Televisión.
Consola.
Monitor.
Altavoces.
Cargadores.
Pequeños dispositivos electrónicos.
En algunas zonas de casa terminamos teniendo varios aparatos conectados simultáneamente.
Una regleta con interruptor permite desconectar conjuntamente varios dispositivos compatibles cuando no los necesitas, en lugar de tener que desenchufarlos uno por uno.
No significa que todos los aparatos deban desconectarse constantemente; algunos necesitan permanecer conectados o tienen funciones que dependen de ello.
Pero en determinados grupos de dispositivos puede resultar práctico.
Además, una buena regleta puede ayudar a mantener mucho más ordenada una zona llena de cables.
9. Pilas recargables
Mandos.
Juguetes.
Ratones inalámbricos.
Teclados.
Luces pequeñas.
Hay hogares en los que las pilas desaparecen sorprendentemente rápido.
Si utilizas determinados dispositivos con frecuencia, las pilas recargables pueden tener mucho más sentido que comprar constantemente paquetes de pilas desechables.
Necesitas hacer una inversión inicial en las pilas y el cargador.
Después puedes volver a cargarlas muchas veces.
Si en casa utilizas con frecuencia pilas AA y AAA, empezar con un kit que incluya tanto las pilas como el cargador puede resultar especialmente práctico.
Este set de BONAI incluye 4 pilas AA de 2800 mAh y 4 pilas AAA de 1100 mAh, además de un cargador LCD con cuatro ranuras independientes. Así puedes utilizar las pilas en dispositivos cotidianos compatibles y volver a cargarlas cuando se agoten en lugar de sustituirlas inmediatamente por otras desechables.
La pantalla del cargador permite comprobar el progreso de carga y las ranuras funcionan de forma independiente, por lo que no es necesario cargar siempre cuatro pilas iguales al mismo tiempo.
No son necesariamente la mejor opción para absolutamente todos los aparatos, así que comprueba siempre qué tipo de pila recomienda el fabricante.
Pero para dispositivos compatibles que utilizas regularmente, merece la pena hacer números.
10. Un temporizador de ducha
Este es probablemente uno de los objetos más sencillos de toda la lista.
Y precisamente por eso resulta interesante.
Muchas veces no somos conscientes de cuánto tiempo llevamos bajo la ducha.
Cinco minutos pueden convertirse fácilmente en diez.
Y diez en quince.
Un pequeño temporizador no reduce mágicamente ninguna factura.
Lo que hace es darte una referencia.
Puedes decidir cuánto tiempo quieres dedicar a la ducha y comprobar cuánto tardas realmente.
No necesitas convertir cada ducha en una carrera.
La idea simplemente es hacer visible un hábito que normalmente no medimos.
La pregunta que deberías hacerte antes de comprar cualquiera de estas cosas
Aquí está la parte importante.
No compres diez productos para intentar ahorrar dinero.
Porque entonces probablemente acabamos de conseguir exactamente lo contrario.
Antes de comprar algo de esta lista, pregúntate:
¿Qué estoy comprando actualmente que este producto podría evitar que tenga que volver a comprar?
O:
¿Qué gasto concreto podría ayudarme a reducir?
Si utilizas muchísimo papel de cocina, unos paños reutilizables pueden tener sentido.
Si nunca compras bolsas desechables, probablemente no necesitas bolsas de silicona.
Si utilizas la secadora prácticamente todos los días teniendo espacio para tender, un tendedero puede ayudarte.
Si tus dispositivos no utilizan pilas, comprar pilas recargables no te ahorrará absolutamente nada.
Parece obvio.
Pero cuando vemos productos etiquetados como “para ahorrar”, es fácil olvidar esta parte.
Una compra solo empieza a ser inteligente cuando sustituye un gasto real que ya tienes.
Calcula el coste por uso
Hay otra forma sencilla de decidir si merece la pena.
Imagina que compras algo por 20 €.
Si lo utilizas dos veces y termina olvidado en un armario, cada uso te ha costado 10 €.
Si lo utilizas 200 veces, cada uso representa solo 0,10 € del precio inicial.
Por supuesto, es una simplificación.
Pero ayuda a cambiar nuestra forma de comprar.
En lugar de preguntarte únicamente:
“¿Es barato?”
pregúntate:
“¿Cuántas veces voy a utilizarlo?”
Un producto barato que nunca utilizas sigue siendo dinero desperdiciado.
Un producto un poco más caro que utilizas durante años puede resultar una compra mucho más razonable.
No necesitas comprar nada para empezar a ahorrar hoy
Antes de buscar cualquiera de estos productos, mira primero lo que ya tienes en casa.
Quizá ya tienes una botella reutilizable.
Quizá hay un tendedero guardado detrás de una puerta.
Quizá compraste paños de microfibra hace dos años y están olvidados en un armario.
Quizá incluso tienes recipientes herméticos suficientes, pero no los estás utilizando.
Utilizar mejor lo que ya tienes siempre será más barato que comprar algo nuevo.
Después, cuando detectes un gasto repetitivo concreto, sí puedes preguntarte si existe una alternativa reutilizable, más eficiente o más duradera.
Porque una compra inteligente no es aquella que aparece en una lista de productos imprescindibles.
Es aquella que, en tu casa y con tus hábitos, realmente evita un gasto innecesario.











