Estás delante de la puerta de casa.
Sabes que las llaves están en el bolso.
Metes la mano.
Encuentras un recibo.
Un paquete de pañuelos.
Un pintalabios.
El cargador.
Otro recibo.
Pero las llaves han desaparecido misteriosamente.
Así que empiezas a sacar cosas.
Y justo cuando el contenido de medio bolso está en tus manos…
aparecen las llaves en el fondo.
Si esta escena te resulta familiar, probablemente no necesitas un bolso más grande.
Necesitas que cada cosa tenga un lugar lógico.
Porque organizar el bolso no consiste en colocar perfectamente veinte objetos dentro.
Consiste en poder encontrar lo que necesitas sin tener que buscarlo.
1. Vacía completamente el bolso
Sí, completamente.
No intentes organizarlo moviendo las cosas de un bolsillo a otro.
Pon todo sobre una mesa.
Probablemente aparezcan algunas sorpresas:
tickets antiguos,
envoltorios,
monedas sueltas,
bolígrafos que ya no funcionan,
productos de maquillaje que llevas meses sin utilizar,
papeles que pensabas guardar durante cinco minutos…
y que llevan ahí desde mayo.
Haz tres grupos:
lo que utilizas habitualmente,
lo que necesitas solo algunas veces,
y
lo que no debería volver al bolso.
Este primer paso puede solucionar una buena parte del problema sin comprar absolutamente nada.
2. Pregúntate qué necesitas realmente cada día
Uno de los errores más habituales es preparar el bolso para todas las situaciones imaginables.
¿Y si necesito esto?
¿Y si pasa aquello?
¿Y si algún día necesito tres bolígrafos, dos cargadores y seis productos de maquillaje?
El resultado es un bolso pesado lleno de objetos que rara vez utilizas.
Piensa en un día normal.
Quizá tus imprescindibles sean:
móvil,
cartera,
llaves,
gafas,
pañuelos,
un pequeño neceser,
y algún objeto relacionado con tu trabajo o rutina.
El resto debería tener que justificar su sitio.
Una buena pregunta es:
¿He utilizado esto durante las últimas dos semanas?
Si la respuesta es no, quizá no necesites llevarlo todos los días.
3. Decide dónde van tus tres objetos más importantes
No empieces organizando el pintalabios.
Empieza por aquello que buscas constantemente.
Normalmente serán cosas como:
móvil, llaves y cartera.
Estos objetos deberían tener lugares fijos.
Por ejemplo:
el móvil siempre en un bolsillo exterior o interior de fácil acceso,
la cartera siempre en el compartimento principal,
y las llaves siempre en un bolsillo concreto.
No importa demasiado cuál sea tu sistema.
Lo importante es no cambiarlo cada día.
Cuando repites el mismo gesto durante suficiente tiempo, dejas de pensar dónde están las llaves.
Tu mano simplemente va a buscarlas al mismo sitio.
4. Agrupa los objetos pequeños
Aquí suele empezar el verdadero caos.
Bálsamo labial.
Medicamentos de uso habitual.
Gomas para el pelo.
Crema de manos.
Productos de higiene.
Auriculares.
Un pequeño espejo.
Individualmente ocupan muy poco.
Pero cuando están repartidos por el bolso, parece que hay veinte cosas diferentes flotando en su interior.
Agrúpalos por función.
Por ejemplo, puedes tener un pequeño neceser para cuidado personal y otro para objetos tecnológicos.
No necesitas cinco bolsas diferentes.
Dos pequeños grupos suelen ser mucho más fáciles de gestionar que quince objetos sueltos.
Un pequeño neceser puede convertir todos esos objetos sueltos en una sola cosa que encontrar dentro del bolso.
Puedes utilizarlo para guardar maquillaje, bálsamo labial, crema de manos, gomas para el pelo y otros pequeños imprescindibles que de otro modo terminarían repartidos por diferentes rincones del bolso.
Este neceser organizador resulta especialmente práctico porque te permite mantener juntos esos pequeños objetos y, cuando quieras cambiar de bolso, trasladarlos todos de una sola vez.
Además, cuando necesites cambiar de bolso, no tendrás que trasladar cada objeto individualmente.
Mueves el neceser.
Y listo.
5. Utiliza los bolsillos para lo que realmente buscas rápido
Los bolsillos no deberían convertirse en pequeños cajones de objetos olvidados.
Utilízalos estratégicamente.
Un bolsillo puede ser para el móvil.
Otro para las llaves.
Otro para algo que necesitas varias veces durante el día.
Pero evita llenar cada bolsillo con objetos diferentes simplemente porque cabe algo más.
La regla podría ser:
cuanto más frecuentemente utilizas algo, más fácil debería ser acceder a ello.
Lo que utilizas una vez al día puede ir dentro.
Lo que utilizas diez veces debería estar mucho más accesible.
6. Si tu bolso no tiene compartimentos, crea algunos
Hay bolsos preciosos con un pequeño problema:
por dentro son básicamente un enorme espacio vacío.
Metes cinco cosas.
Caminas durante diez minutos.
Y todo termina mezclado en el fondo.
Aquí un organizador interior puede resultar realmente útil.
No porque necesites llenar cada pequeño compartimento.
Sino porque permite crear zonas dentro de un bolso que originalmente no las tiene.
Un organizador interior puede transformar prácticamente cualquier bolso grande en un espacio mucho más fácil de utilizar.
Este modelo de Huwaovi incorpora diferentes bolsillos y compartimentos que permiten separar objetos como el móvil, la cartera, las llaves o pequeños accesorios, evitando que todo termine mezclado en el fondo del bolso.
Además, al ser una pieza independiente, puedes sacar el organizador completo cuando quieras cambiar de bolso, en lugar de trasladar cada cosa por separado.
Puedes reservar un espacio para la cartera, otro para las gafas, uno para pequeños accesorios y dejar una zona central para objetos más grandes.
Además, existe otra ventaja:
si cambias de bolso con frecuencia, puedes trasladar gran parte de tus cosas de una sola vez.
Sacas el organizador.
Lo colocas en el otro bolso.
Y prácticamente has terminado.
7. Evita llevar objetos sueltos que puedan manchar el bolso
Un bolígrafo sin tapa.
Maquillaje.
Una botella pequeña.
Snacks abiertos.
Cualquier cosa que pueda derramarse, romperse o dejar manchas merece un poco más de atención.
Los productos que puedan abrirse accidentalmente deberían ir bien cerrados y, cuando tenga sentido, dentro de un pequeño neceser.
Lo mismo ocurre con los bolígrafos.
Una pequeña mancha de tinta puede convertir rápidamente el interior de un bolso bonito en algo que preferirías no mirar demasiado.
Organizar también significa proteger el bolso y el resto de las cosas que llevas dentro.
Los accesorios electrónicos también pueden convertirse rápidamente en otra fuente de desorden.
Cables, auriculares, adaptadores y cargadores suelen terminar repartidos por diferentes bolsillos o enredados en el fondo del bolso.
Si llevas varios de estos accesorios contigo habitualmente, guardarlos juntos en un pequeño organizador puede hacer que sean mucho más fáciles de encontrar y evitar que los cables terminen mezclados con el resto de tus cosas.
Este organizador de tomtoc está pensado precisamente para mantener pequeños accesorios electrónicos agrupados y protegidos en un único lugar.
8. Crea un pequeño kit que puedas mover de un bolso a otro
Si utilizas varios bolsos, probablemente conozcas este problema.
Cambias de bolso por la mañana.
Sales de casa.
Y una hora después descubres que los pañuelos están en el otro.
O el cargador.
O el bálsamo labial.
Puedes evitarlo creando un pequeño kit con aquellas cosas que quieres llevar siempre contigo.
Por ejemplo:
pañuelos,
crema de manos,
bálsamo,
algún producto de higiene,
y otros pequeños imprescindibles personales.
Todo dentro de un único neceser.
La ventaja de tener tus pequeños imprescindibles juntos es que cambiar de bolso deja de convertirse en una lista de cosas que tienes que recordar.
Un neceser con varios compartimentos puede servir como tu pequeño kit personal: puedes guardar juntos productos de cuidado, higiene, maquillaje y otros objetos que quieras llevar siempre contigo.
Este modelo permite mantenerlos separados y organizados, de modo que cuando cambies de bolso solo tengas que trasladar el neceser completo.
Cuando cambias de bolso, solo tienes que recordar unas pocas cosas:
móvil, cartera, llaves y kit.
Mucho más sencillo que recordar doce objetos diferentes.
9. No conviertas el bolso en un archivo de recibos
Compras algo.
Te entregan el ticket.
Lo metes en el bolso.
Perfectamente normal.
El problema aparece cuando ese ticket sigue allí tres meses después acompañado por otros diecisiete.
Si necesitas conservar determinados recibos, sácalos del bolso cuando llegues a casa y guárdalos donde corresponda.
Haz lo mismo con:
tarjetas,
folletos,
notas,
papeles,
y cualquier cosa que haya entrado temporalmente en el bolso.
Temporalmente es la palabra importante.
El bolso no debería convertirse en el lugar definitivo de todo aquello que no sabes dónde guardar.
10. Haz un reset de dos minutos una vez por semana
No necesitas volver a organizar el bolso desde cero constantemente.
Una vez que existe un sistema, mantenerlo debería ser muy rápido.
Una vez por semana:
saca los tickets,
tira los envoltorios,
retira lo que ya no necesitas,
devuelve los objetos a su lugar,
y comprueba si necesitas reponer algo de tu pequeño kit.
Dos minutos.
Eso es todo.
Si lo haces regularmente, evitas llegar al punto en el que necesitas vaciar medio bolso para volver a encontrar el fondo.
El tamaño del bolso no siempre es el problema
Cuando un bolso está lleno, la solución más tentadora es comprar uno más grande.
Y durante unos días funciona.
Hasta que empiezas a llenar también el espacio nuevo.
Un bolso más grande puede ser necesario en determinadas situaciones.
Pero más capacidad no crea automáticamente más organización.
Muchas veces ocurre justo lo contrario.
Cuanto más espacio tenemos, más cosas encontramos para llenarlo.
Antes de cambiar de bolso, prueba a reducir lo que llevas y dar un lugar fijo a tus objetos importantes.
Quizá descubras que el bolso que parecía demasiado pequeño tenía espacio de sobra.
El objetivo no es tener un bolso perfecto
Tu bolso se va a desordenar.
Aparecerá algún ticket.
Algún día meterás algo deprisa.
Y probablemente una goma del pelo terminará donde no debería.
No pasa nada.
Un buen sistema de organización no es aquel que nunca se desordena.
Es aquel que puedes volver a ordenar en dos minutos.
Empieza con tres cosas:
da un lugar fijo a las llaves, el móvil y la cartera.
Agrupa los objetos pequeños.
Y elimina regularmente lo que entra en el bolso pero ya no necesita seguir allí.
La próxima vez que estés delante de la puerta buscando las llaves, quizá no tengas que buscar nada.
Simplemente sabrás dónde están.











